Victoria II
Casi dos meses después, pero aquí estoy de nuevo. La verdad es que el tiempo libre es tan poco que lo aprovecho para descansar, y si me conecto es para chatear con los amigos más cercanos y la familia, o hablar por teléfono con ellos.
Han sido días muy difíciles, trabajo muy duro que aunque me gusta, no deja de agotarme. No sé si empezar por las novedades o continuar con lo que había empezado.
¿En qué me quedé? Ah, sí, en que terminamos de cenar y estuvimos un rato viendo las luces de la ciudad. Los meseros estuvieron tomando fotos de cuando en cuando, con una cámara que él les entregó. Todavía no he visto ni una sola.
Me preguntó si ya quería irme y yo asentí. "No soy muy bueno bailando, así que no esperes mucho de mí, me gusta y medio me muevo, pero nada más". Risas de ambos. Quería besarlo, quería tomarlo entre mis brazos y subir como hiedra para enredarme en él, pero no sé qué fue lo que me detuvo. Nos fuimos de ahí, mientras caminamos al carro, yo volteo repetidamente hacia la azotea, sintiendo una especie de nostalgia y melancolía por uno de los momentos más bonitos y que sé no se repetirá jamás. Pero cada vez que pensaba que lo más lindo iba quedando minutos atrás, surgía algo nuevo.
Llegamos al antro y el ambiente apenas empezaba a ponerse bien, me gustó el lugar, es entre retro y moderno, bastante ecléctico, diría yo. Me tocó bailar canciones de cuando estaba en el kinder, la primaria, la secundaria, la prepa, la uni y actuales, pero también le agregan sabor mezclándolo con ritmos como salsa y merengue. Muy padre. Enloquecíamos cada vez que el DJ mezclaba canciones de cuando estábamos en prepa y sobre todo si eran medio rockers, saltamos como locos; cuando llegó la salsa y el merengue sufrimos un poquito pues no podíamos acoplarnos, pero finalmente todo embonó y su cuerpo se acercó más al mío; al llegar a las baladas, entre él y yo ya no pasaba ni siquiera el aire, y sé que estaba reprimiendo sus manos que querían moverse por toda mi piel, lo sentía, se estaba esforzando.
De pronto... se alejó un poquito de mí, así sin decir nada. Creo que allá abajo algo había crecido y le daba pena que me diera cuenta, sin saber que en mí había un torrente fluyendo, como un río caudaloso que busca desembocar en la abundante sal del mar. Yo quería acercarme y no me atrevía. Me tenía así, completamente derretida entre sus brazos, estaba yo lista para que se fundiera en mi caldera y no tenía el valor de hacerlo. Luego se acercó de nuevo, con calma y pronto quiso volver a alejarse, pero esta vez no lo dejé, quise constatar lo que pasaba en él y que viera mi aceptación. Estaba renuente, muy apenado (oooohh, yeah), se puso de todos colores. Las miradas se encuentran. Sus ojos le preguntan algo a los míos y parece que llegan a un acuerdo. Sin voluntad, ellos nos llevan a la mesa. Apuré mi agua mineral y él su whisky para refrescarnos. Tomó mi mano y comenzó a acariciarla. Luego la llevó a sus labios mientras me veía con un gesto que asomaba algo de sufrimiento y una declaración que me cimbró hasta los cimientos: "Tengo miedo". Pregunté de qué. "Que esto sea lo que estoy pensando, que no vuelva a verte, que la mujer con la que estoy comprometido no sea la indicada, que esto no pase a mayores". No quise preguntar a que se refería con pasar a "mayores". Quería oirlo y a la vez no. Hay cosas en las que ahorita no puedo ni debo pensar, tengo prioridades. Mientras besaba mi mano, yo cerré los ojos. Al abrirlos encontré los suyos y parecieron ser cómplices de nuevo, esta vez nos llevaron afuera.
Apenas salimos, él caminó detrás mío, abrazándome; sentía que me olfateaba, como para no olvidar mi olor. Mientras abría la puerta del coche, fue acorralándome hasta que estuvo pegado a mí y me sentí tan débil que no fui capaz siquiera de fingir que no deseaba besarlo. No sé cuánto tiempo duró, pero fue el beso más tierno, cálido y ansiado que me han dado. Sé que no fue breve, pues la gente alrededor nos miraba con cara de fiscal acusador, y entonces nada me importó: decidí devorar sus labios. Poco pudo hacer contra eso y terminó apretándome contra su cuerpo mientras mi lengua enfurecida buscaba la suya. Nuestros labios se separan y subimos al auto. Vi que tomaba rumbo a la casa de mis padres y, ¡qué diantres!, al nabo si me toma por una zorra, le dije que se detuviera en algún parque, y lo hizo. Preguntó para qué y respondí que necesitaba calmarme un poco, pues de llegar así a casa, lo raptaría y lo metería de contrabando a mi recámara.
El: ¿De verdad lo harías?
Yo: Sí.
El: ¿Y luego?
Yo: ¿Te imaginas si nos cachan?
El: Mi room mate se fue a pasar el finde con su familia.
Yo: ...
El: Está bien, a tu casa.
Yo: ¡No! Llévame contigo.
Esto continuará mañana u otro día, porque debo dormir. El tiempo que ha pasado desde entonces y mis constantes fantasías se entremezclan, y a esta hora y con tanto sueño se me nubla la razón.
P.D, Necesito una laptop con teclado en español, esto es realmente molesto, cansada, con sueño y batallando con los acentos, los signos y las eñes... Estoy en el hoyo.
Han sido días muy difíciles, trabajo muy duro que aunque me gusta, no deja de agotarme. No sé si empezar por las novedades o continuar con lo que había empezado.
¿En qué me quedé? Ah, sí, en que terminamos de cenar y estuvimos un rato viendo las luces de la ciudad. Los meseros estuvieron tomando fotos de cuando en cuando, con una cámara que él les entregó. Todavía no he visto ni una sola.
Me preguntó si ya quería irme y yo asentí. "No soy muy bueno bailando, así que no esperes mucho de mí, me gusta y medio me muevo, pero nada más". Risas de ambos. Quería besarlo, quería tomarlo entre mis brazos y subir como hiedra para enredarme en él, pero no sé qué fue lo que me detuvo. Nos fuimos de ahí, mientras caminamos al carro, yo volteo repetidamente hacia la azotea, sintiendo una especie de nostalgia y melancolía por uno de los momentos más bonitos y que sé no se repetirá jamás. Pero cada vez que pensaba que lo más lindo iba quedando minutos atrás, surgía algo nuevo.
Llegamos al antro y el ambiente apenas empezaba a ponerse bien, me gustó el lugar, es entre retro y moderno, bastante ecléctico, diría yo. Me tocó bailar canciones de cuando estaba en el kinder, la primaria, la secundaria, la prepa, la uni y actuales, pero también le agregan sabor mezclándolo con ritmos como salsa y merengue. Muy padre. Enloquecíamos cada vez que el DJ mezclaba canciones de cuando estábamos en prepa y sobre todo si eran medio rockers, saltamos como locos; cuando llegó la salsa y el merengue sufrimos un poquito pues no podíamos acoplarnos, pero finalmente todo embonó y su cuerpo se acercó más al mío; al llegar a las baladas, entre él y yo ya no pasaba ni siquiera el aire, y sé que estaba reprimiendo sus manos que querían moverse por toda mi piel, lo sentía, se estaba esforzando.
De pronto... se alejó un poquito de mí, así sin decir nada. Creo que allá abajo algo había crecido y le daba pena que me diera cuenta, sin saber que en mí había un torrente fluyendo, como un río caudaloso que busca desembocar en la abundante sal del mar. Yo quería acercarme y no me atrevía. Me tenía así, completamente derretida entre sus brazos, estaba yo lista para que se fundiera en mi caldera y no tenía el valor de hacerlo. Luego se acercó de nuevo, con calma y pronto quiso volver a alejarse, pero esta vez no lo dejé, quise constatar lo que pasaba en él y que viera mi aceptación. Estaba renuente, muy apenado (oooohh, yeah), se puso de todos colores. Las miradas se encuentran. Sus ojos le preguntan algo a los míos y parece que llegan a un acuerdo. Sin voluntad, ellos nos llevan a la mesa. Apuré mi agua mineral y él su whisky para refrescarnos. Tomó mi mano y comenzó a acariciarla. Luego la llevó a sus labios mientras me veía con un gesto que asomaba algo de sufrimiento y una declaración que me cimbró hasta los cimientos: "Tengo miedo". Pregunté de qué. "Que esto sea lo que estoy pensando, que no vuelva a verte, que la mujer con la que estoy comprometido no sea la indicada, que esto no pase a mayores". No quise preguntar a que se refería con pasar a "mayores". Quería oirlo y a la vez no. Hay cosas en las que ahorita no puedo ni debo pensar, tengo prioridades. Mientras besaba mi mano, yo cerré los ojos. Al abrirlos encontré los suyos y parecieron ser cómplices de nuevo, esta vez nos llevaron afuera.
Apenas salimos, él caminó detrás mío, abrazándome; sentía que me olfateaba, como para no olvidar mi olor. Mientras abría la puerta del coche, fue acorralándome hasta que estuvo pegado a mí y me sentí tan débil que no fui capaz siquiera de fingir que no deseaba besarlo. No sé cuánto tiempo duró, pero fue el beso más tierno, cálido y ansiado que me han dado. Sé que no fue breve, pues la gente alrededor nos miraba con cara de fiscal acusador, y entonces nada me importó: decidí devorar sus labios. Poco pudo hacer contra eso y terminó apretándome contra su cuerpo mientras mi lengua enfurecida buscaba la suya. Nuestros labios se separan y subimos al auto. Vi que tomaba rumbo a la casa de mis padres y, ¡qué diantres!, al nabo si me toma por una zorra, le dije que se detuviera en algún parque, y lo hizo. Preguntó para qué y respondí que necesitaba calmarme un poco, pues de llegar así a casa, lo raptaría y lo metería de contrabando a mi recámara.
El: ¿De verdad lo harías?
Yo: Sí.
El: ¿Y luego?
Yo: ¿Te imaginas si nos cachan?
El: Mi room mate se fue a pasar el finde con su familia.
Yo: ...
El: Está bien, a tu casa.
Yo: ¡No! Llévame contigo.
Esto continuará mañana u otro día, porque debo dormir. El tiempo que ha pasado desde entonces y mis constantes fantasías se entremezclan, y a esta hora y con tanto sueño se me nubla la razón.
P.D, Necesito una laptop con teclado en español, esto es realmente molesto, cansada, con sueño y batallando con los acentos, los signos y las eñes... Estoy en el hoyo.

